Súmate al aplauso por el Trabajo Decente

Este 1 de Mayo de 2020 celebramos un Día Internacional del Trabajo marcado extraordinariamente por la crisis de la pandemia. Desde Cáritas Diocesana de Canarias no queremos dejar de manifestar la importancia del trabajo para la vida de las personas, un derecho que debe garantizarse en condiciones dignas.


La actual crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 nos deja un panorama laboral dramático, con una subida drástica del número de personas desempleadas. Si a esto se le añade las personas trabajadoras a las que se les ha aplicado un expediente de regulación temporal de empleo y las que antes de la pandemia se dedicaban a trabajos no reconocidos, serán muchas las personas y familias que verán reducidos sus ingresos, incluso hasta límites que no garanticen el mínimo para vivir dignamente.

 

Las relaciones laborales ya tenían el “virus” de la precariedad laboral, una precariedad que repercute directamente en los derechos de las personas trabajadoras y sus familias. Hemos visto como muchos empleos precarizados e invisibilizados hasta el momento (como los cuidados de personas, limpieza, hogar, alimentación, reparto a domicilio, reposición de supermercados, etc.), se han descubierto como esenciales para la sostenibilidad de la vida. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos trabajadores continúan ejerciendo sus funciones en condiciones precarias, muchas veces sin la protección adecuada.

Amplificamos nuestro aplauso diario y se lo dedicamos también a las personas que trabajan en estos sectores esenciales.

 

Nos sumamos a las reivindicaciones de las organizaciones promotoras de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), y hacemos un llamamiento para que se articulen e impulsen todas las medidas necesarias para apoyar y cuidar a las personas más afectadas.

 

Por ello, reclamamos:

  • El reconocimiento de un ingreso mínimo garantizado en un programa articulado que integre las políticas sociales en España.
  • El derecho a la prestación por desempleo para las personas empleadas de hogar, así como el reconocimiento social del trabajo de hogar y de cuidados.
  • La regularización extraordinaria y urgente de los trabajadores y las trabajadoras “sin papeles” y descartados de los derechos de ciudadanía.
  • Un pacto de Estado, entre toda la sociedad y sus instituciones que, entre otras cuestiones, apueste por la centralidad de la persona y el trabajo decente, piedra angular sobre lo que se sostiene todo lo demás.
  • El fortalecimiento del pilar de los derechos sociales en Europa.

Como entidades de la Iglesia sensibles y comprometidas con la realidad en el mundo obrero y del trabajo, invitamos a las comunidades cristianas y a todas las personas a unirse, desde la distancia física obligatoria, desde nuestras casas, en la celebración y la oración. Les invitamos a participar con creatividad en aquellas acciones que puedan hacer visible la necesidad de un trabajo decente acorde con la dignidad humana.

 

#AplausoPorElTrabajoDecente

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