¿Recortes a los derechos de Dios?

Artículo de D. José Domínguez Pérez, Delegado Episcopal de Cáritas Diocesana de Canarias

Son tres grandes personas…

La Persona-Padre-Dios reclama que le reconozcan y le amen.  ¿Quién le ignora y le regatea cariño?

Quién no le escucha, quién no goza de su dulce alegría precinta su interior y se incapacita para dar espacio a los demás y sobre todo no le caben en su corazón los pobres; ni le palpita el entusiasmo por hacer el bien…Se hace resentido, quejoso, sin vida, avinagrado, pesimista, hueco, tristón, amargado, infeliz.

¡NO RECORTES LOS DERECHOS DE LA PERSONA-PADRE-DIOS!

La Persona-Hijo-Dios se siente excluidA si no se le tiene como hermano mayor; destruye la fraternidad;  los demás se hacen invisibles; ni siente, ni padece sus sufrimientos, sus soledades, sus sueños, sus aspiraciones, sus metas.

¡NO RECORTES LOS DERECHOS DE LA PERSONA-HIJO-DIOS!

La Persona-Espíritu-Dios se siente inútil y discapacitada si se desoyen sus cuitas amorosas, sus susurros, sus luces, sus fortalezas, su sabiduría, su consuelo, su perdón, su ternura, su aliento, su impulso, su valor.

¡NO RECORTES LOS DERECHOS DE LA PERSONA-ESPÍRITU-DIOS!

Denunciemos los recortes en los derechos, reivindiquemos todos los derechos:

*Acompañando a las personas

*Manifestándonos

*Haciendo comunicados públicos

*Elaborando pancartas

*Presentando quejas y reclamaciones en las Administraciones que incumplen

*Siendo críticos y constructivos

*Elaborando propuestas políticas

Sin amar los derechos de Dios no hay derechos para nadie. Los derechos de Dios son la fuente de los derechos humanos, el origen de nuestra dignidad y la raíz de todos los derechos. Ahí está el valor intocable de todas las personas.

Amar las personas, todas las personas divinas y humanas, amar todos sus derechos divinos y humanos.

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