“Quiero despertarme y respirar sin agobio”

Cuando se cumple un año de la erupción del volcán de la Isla de La Palma, las personas damnificadas intentan recuperar sus casas, sus medios de vida y sus ilusiones. “No es nada fácil –admite Melania Martín Acosta, coordinadora del Proyecto Emergencia La Palma de Cáritas Diocesana de Tenerife–. Estamos empezando el camino de la recuperación, y queda mucho por hacer”.

Una isla dañada

El daño causado a la isla por el volcán de su querida Cumbre Vieja ha sido demasiado grande: casi 3.000 edificaciones destruidas o dañadas gravemente, 370 hectáreas arrasadas (plataneros, viñedos y cultivos de aguacates), y 73 kilómetros de carreteras y 11 kilómetros de calles sepultados por la lava. Además, se han perdido muchos puestos de trabajo mientras las ayudas prometidas llegan a cuentagotas.

Sin casas

“Algunas personas cuyas casas fueron dañadas están volviendo a su hogar, pero se las están encontrando en muy mal estado –advierte Melania–. Son edificios que necesitan muchas reparaciones y para las que no hay dinero. No llega el de la Administración y tampoco el de los seguros”. 

Además, hay mucha gente que perdió su vivienda, y siguen en alquiler, apoyados por Cáritas u otra organización. Hay algunas familias que todavía están en hoteles pagados por el Gobierno canario.

El alquiler ha subido muchísimo en la isla de La Palma. “Hemos pasado de pagar 300 o 400 euros mensuales por vivienda, a abonar 800 euros. Al haberse perdido tantas casas y haber zonas a las que no se va a poder entrar en mucho tiempo [los expertos aseguran que las coladas de lava podrían tardar años en enfriarse], no hay una gran oferta de vivienda”, recalca Melania Martín.

Y sin ayudas

Todas las Administraciones prometieron apoyo económico, pero los 60.000 euros más 10.000 que ofreció el Gobierno nacional han llegado solo a algunas personas; y el Gobierno de Canarias se comprometió a dar 30.000 euros, de los que todavía no se sabe nada. Luego hay ayudas del Cabildo de La Palma, de los Ayuntamientos, pero todo llega muy poco a poco….

Las personas

Naira es una de las personas afectadas por la erupción del vocal. Está casada y tiene dos hijos. Su familia perdió su casa y más de la mitad de las fincas que tenían en alquiler y propiedad. “Actualmente estamos viviendo en una casa de alquiler. Nos la alquilan sin contrato, y por eso no podemos solicitar la ayuda del Gobierno de Canarias. Tampoco esperamos recibir una vivienda nueva, ya que por cobrar seguro se nos ha excluido de esta opción, pero el seguro no cubre todo”, cuenta Naira.

La familia de Naira es una de las que ha recibido el apoyo de Cáritas Tenerife. “Siempre nos han escuchado y nos han dado el apoyo económico que las Administraciones no nos han concedido –continúa esta madre de familia afectada por la erupción–. Hemos tenido que asumir un alquiler altísimo, cuando nos quedamos sin casa y sin trabajo de un día para otro”.

Cáritas con La Palma

Cáritas Diocesana de Tenerife sigue acompañando a esta familia y a otras damnificadas. Gracias a las aportaciones recibidas a través de la campaña de emergencia y solidaridad con la Isla de La Palma que puso en marcha esta Diocesana, ha invertido 1,5 millones de euros en ayudas al alquiler, atención básica y obras de reforma de casa y compra de mobiliario y electrodomésticos.

De igual modo, se han concedido ayudas de emergencia, como gastos médicos o pagos de suministros. “Ayudamos en la compra de alimentos y productos básicos, como la gasolina, que ha subido muchísimo”, explica Melania.

Mucho por hacer

El sector más afectado es la agricultura, sobre todo, los cultivadores de plátanos. Pero también la hostelería. Han cerrado muchos restaurantes que no han vuelto a abrir. Hay zonas costeras a las que no se puede entrar. Toda la economía ha quedado muy afectada. “Cáritas trabaja también en la recuperación de los medios de vida con los agricultores, ya que muchos de ellos han perdido sus herramientas y medios para poder recuperar sus fincas.”, apunta esta trabajadora de Cáritas Tenerife. Además, la mayoría de la gente sigue en ERTE. 

“Esto está empezando. El camino va a durar, como mínimo, un par de años. Necesitamos que la gente nos siga apoyando, porque nosotros recibimos peticiones de ayuda a diario. Por favor, no olviden a las personas de La Palma”, concluye Melania.

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