V Jornada Mundial de los Pobres

Por D. José Ramón González Santana, Delegado Episcopal de Cáritas Diocesana de Canarias

«A los pobres los tienen siempre con ustedes» 

V Jornada Mundial de los Pobres, que este año se presenta bajo el lema: “A los pobres los tenéis siempre con vosotros” (Mc 14, 7). Este lema no hay que entenderlo, como a veces se ha hecho, en el sentido de una afirmación de la pobreza como algo ineludible, incluso querido por Dios. Al contrario, Jesús asigna a la comunidad la tarea concreta de empeñarse constantemente en erradicar este mal. En palabras del Papa Francisco, en su mensaje para esta V Jornada Mundial: “No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en la calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida… Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón”. 

Releyendo el evangelio de Marcos, al que hace referencia el lema de esta jornada, vemos que los pobres y Jesús van en la misma dirección. Un amor absoluto al Señor se traduce necesariamente, en atención al prójimo, a los pobres. O sea, Cristo mismo que se identifica con ellos. Y el compromiso por ellos, debe llevarnos a vivir una teología del cuidado y de la gratuidad, porque los pobres se han convertido para nosotros en don. Sabiendo que los primeros agraciados en el servicio de la caridad, somos precisamente los llamados a este servicio. Al pobre hay que darle dignidad, porque una caridad molesta, quejosa que se limita a lo estrictamente necesario, es lo  opuesto al amor. El Papa Francisco en referencia a esto, nos aporta: “A menudo los pobres son considerados como personas separadas, como una categoría que requiere un particular servicio caritativo. Seguir a Jesús implica, en este sentido, un cambio de mentalidad, es decir, acoger el reto de compartir y participar. Convertirnos en sus discípulos implica la opción de no acumular tesoros en la tierra, que dan la ilusión de una seguridad en realidad frágil y efímera” 

La caridad hay que perfumarla, darle la fragancia de la novedad. La caridad debe celebrar en un clima de fiesta, no de tristeza. La vida cristiana o está guiada por el amor, vivida en dimensión de amor, o no hay recta intención que la rescate. Una caridad llena de nuevos signos de amor, nos dirá el Papa Francisco: “La ayuda inmediata para satisfacer las necesidades de los pobres no debe impedirnos ser previsores a la hora de poner en práctica nuevos signos del amor y de la caridad cristiana como respuesta a las nuevas formas de pobreza que experimenta la humanidad de hoy. En palabras de Vicente Altaba Gargallo: “quienes tenemos fe sabemos que detrás de los acontecimientos, tras el grito de los pobres y el clamor por una sociedad nueva en la justicia y en la paz, está la voz de Dios, que nos llama gratuitamente, y nos envía, por gracia suya, por puro don, a ser en medio del mundo testigos de su amor y de su proyecto salvador” 

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