¿Por qué una imagen del resucitado?

Por D. José Domínguez Pérez, Delegado Episcopal de Cáritas Diocesana de Canarias

El Profesor P. Marko Rupnik, S.J. dictó una conferencia en el Congreso de la Nueva Evangelización (Roma, 2014), en la que afirmaba «no podemos descuidar en la evangelización la vía de la belleza y del arte… Un templo vacío sigue evangelizando por el arte, los santos y los mártires»….

Sorprende que equipare el testimonio del arte al de los santos y mártires. Las bellas imágenes de nuestra Parroquia expresan magníficamente el dolor (Cristo Atado y Ajusticiado, Azotado, con la Cruz acuestas, las lágrimas de la Esperanza, la espada atravesando el corazón de la Madre, la amargura de la Magdalena, la Verónica, Juan o el Cirineo). En estas imágenes proyectamos nuestros sufrimientos, noches oscuras, soledades y preguntas existenciales.

No obstante, sabemos por la Fe que la muerte no tiene la última palabra. Es la Victoria de la Resurrección. La Vida Eterna es la Meta gloriosa. Ese es el horizonte de nuestras historias personales y de la etapa terrestre de la Humanidad. El triunfo del Amor, que no acaba nunca.

El Espíritu de Jesucristo Resucitado nos regala esta experiencia escatológica, inefable y trascendente. Ninguna imagen es capaz de expresar esta vivencia.

Sin embargo, siempre las personas humanas en su etapa terrestre han proyectado en imágenes su vivencia espiritual. Así entendemos los relatos evangélicos de las apariciones de Cristo Resucitado a la Magdalena, a los discípulos camino de Emaús. Las experiencias místicas de tantos santos las diseñaban con imágenes. Los artistas, poetas y músicos dan razón de cómo lo inefable se plasma en sus creaciones.

Esas creaciones nos evangelizan, nos riegan las virtudes infusas. Son una aplicación regalada por la Santísima Trinidad para acceder a lo divino. La vivencia de lo divino nos hace más humanos, insertados gozosamente en la Familia de Dios. Por eso y para eso hemos adquirido la valiosa imagen de Jesucristo Resucitado. Despertará en el consciente y en subconsciente que el dolor y la muerte han sido vencidos. Resaltará que nuestras historias pueden acabar bien:

¡¡Nueva Tierra!! ¡¡Nuevos Cielos!!

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