Memoria Institucional 2018: La pobreza se enquista en la provincia de Las Palmas

Cáritas Diocesana de Canarias atendió a lo largo del 2018 a un total de 7.159 personas de forma directa. Según las estimaciones de esta entidad, teniendo en cuenta a las familias, unas 22.000 personas se beneficiaron indirectamente de la atención que ofrece Cáritas en la provincia de Las Palmas.

Estos datos se expusieron hoy jueves 20 de junio, durante la presentación de la Memoria Institucional 2018, presidida por el Obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases; el Director de Cáritas Diocesana de Canarias, Gonzalo Marrero y la Secretaria General de la entidad en la provincia de Las Palmas, Caya Suárez. Los datos sobre la acción de la institución reflejan la difícil situación que se vive en el archipiélago canario, con unas 618.000 personas en situación de exclusión social, según el último Informe Foessa.

Gonzalo Marrero expuso que «aunque el número de atenciones realizadas en 2018 ha bajado con respecto a años anteriores, nos encontramos con realidades de pobreza enquistadas y que se agudizan con el paso del tiempo». De hecho, los datos de la Institución reflejan que una de cada cuatro familias lleva siendo atendida desde hace más de tres años, lo que da cuenta de la cronicidad de la pobreza en las islas. «La mejora de la economía no ha repercutido en la calidad de vida de las familias que acuden a Cáritas», apuntó Marrero.

Por su parte, la Secretaria General, Caya Suárez, expuso que «los problemas de los hogares que atendemos se han agravado, lo que ha requerido una intervención más específica». «Cáritas apuesta por una respuesta integral y promocional de las personas, teniendo en cuenta que estamos ante un modelo social que excluye y reproduce las situaciones de pobreza», concretó Suárez.

La Secretaria General aportó algunos datos significativos sobre el perfil de las personas atendidas y las actuaciones realizadas por la acción sociocaritativa de la Iglesia:

– Las mujeres son las que principalmente se acercan a los recursos de Cáritas. En estos momentos, el 60,6% son mujeres y el 39,4% hombres.

– En cuanto a la edad, más de la mitad de quienes acuden a Cáritas (52,4%) tienen entre 40 y 59 años.

Las familias con hijos a cargo atendidas durante 2018 representan el 44,6% del total. Las familias monoparentales, principalente encabezadas por mujeres, suponen el 22,1% del total de familias atendidas por Cáritas en Las Palmas. Las familias monoparentales y las parejas con hijos e hijas están expuestas a un mayor riesgo de caer en situaciones de pobreza. Además, es muy importante destacar la fuerte asociación que existe entre las condiciones de vida de padres e hijos. La pobreza se hereda.

– La soledad y el aislamiento social son problemas crecientes en las sociedades modernas actuales y representan un factor de exclusión social. Las personas solas son el 31,7% del tipo de hogares total atendidos, un porcentaje muy significativo que manifiesta la desprotección de quienes no cuentan con una red personal de apoyo.

– Si bien el 70% de los hogares atendidos está compuesto por personas de origen español o nacionalizadas; el 30% restante (25,5% extracomunitario y 4,5% comunitario) se encuentran con dificultades asociadas con su condición de migrantes. El porcentaje de personas extranjeras atendidas desde Cáritas aumentó un 6,2% respecto al año anterior, siendo las nacionalidades más representativas la marroquí seguida de la venezolana, que se ha doblado respecto al año anterior. Desde el Área Internacional se acompaña a estas personas facilitando su integración, y se promueve el desarrollo en los países de origen a través de proyectos de cooperación.

– Sobre el nivel educativo, el 81,8% de las personas que encabezan las familias que atendimos no había superado los estudios obligatorios y esto condiciona sus oportunidades laborales y económicas. Además, produce también un efecto de reproducción en los resultados educativos de los menores de dichas familias. Sin embargo, un nivel de cualificación alto no es una garantía absoluta, el 4,2% de las personas que encabezan las familias que acompañamos tenía estudios universitarios y no resultaron suficientes para evitar una situación de pobreza y exclusión social.

– El 79,8% de los hogares acompañados desde Cáritas tenían a su sustentador principal desempleado durante 2018. Sin embargo, como venimos denunciando desde hace años, el empleo no está cumpliendo su función integradora. En estos momentos, muchas de las personas que acceden a un empleo lo hacen en términos de precariedad laboral, ya sea porque reciben un salario mísero o porque no trabajan un número de horas suficientes. Es el caso del 4,4% de las personas atendidas que sí contaban con un empleo.

– La situación económica es, en gran medida, consecuencia de la situación laboral. En este sentido, constatamos, por un lado, una vulnerabilidad económica de los hogares y, por otro, una protección social precaria. El 50,8% de los hogares carece de una fuente de ingresos regular, es decir, no dispone ingresos para garantizarse unas mínimas condiciones de vida.

– Este estado de precariedad generalizado se refleja también en la situación de la vivienda de las familias acompañadas. La vivienda, hoy por hoy, representa un bien de especulación y es especialmente notorio en determinadas zonas de la provincia de Las Palmas donde los precios no han parado de crecer. Las principales perjudicadas son las personas y familias que se han visto abocadas a la pérdida sus viviendas. Más de 1.400 personas se encontraron en situación de sin hogar durante 2018. Entre ellas se acompañaron a 41 familias con hijos a cargo en situación exclusión residencial, es decir, sin alojamiento.

Puedes consultar la Memoria Institucional 2018 aquí.
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