Testimonio: «Pude salir adelante gracias a Cáritas y ahora soy voluntario»

La situación económica y laboral me tocó negativamente como a mucha gente en este país. Agoté todas las ayudas del estado y finalmente me encontré sin trabajo y sin ayudas que me permitieran continuar viviendo en mi casa.

Mi coche se convirtió en mi hogar durante nueve meses hasta que me vi obligado a dejarlo y buscarme otro lugar. En ese tiempo, recuerdo que sentía mucha vergüenza  y para comer rebuscaba en los contenedores de basura más próximos a los supermercados.

Comencé a ocupar una chabola que estaba en muy malas condiciones. No disponía de suministros de agua ni luz. La limpié y acondicioné un poco y allí pude estar alrededor de un año. Recuerdo que cuando tenía algo de dinero lo guardaba e iba a una pensión de la zona a bañarme. Poco a poco fui sintiéndome mejor y fui a solicitar ayuda.

Me sentía abrumado por la situación, me costó reaccionar, no podía pedir ayuda a las personas que conocía porque también estaban en una situación crítica, unos más y otros menos, pero a todos nos había cogido por sorpresa y sin tiempo de reaccionar a la crisis que sufría el país.

Durante los dos  años que estuve sin hogar aprendí que todavía queda gente e instituciones que creen y tienen fe en la promoción de la personas. En mi caso, fueron los voluntarios de Cáritas y una persona en concreto del Ayuntamiento.

Al final, como en un cuento, pude salir adelante gracias a Cáritas y a esa otra persona, y después de cuatro años vuelvo a tener un hogar. En la actualidad he vuelto a Cáritas, pero como voluntario,  acompañando a esas personas que están pasando por una situación similar a la mía. A ellos, decirles que pedir ayuda a Cáritas o a otras instituciones no es indigno, ni motivo de vergüenza. Algo fundamental es ser positivo y nunca, nunca perder la fe ni la paciencia.

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