Algunos hechos sobre vivienda y la situación de las Personas Sin Hogar

Según el VII informe FOESSA, un 7% de la población vive en condiciones de hacinamiento grave, lo que supone un 3.3% de hogares.

El 9.2% de los hogares españoles no puede sufragar los gastos básicos de su vivienda principal, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2013.

 

Según datos del INE 2011 se calcula que en Canarias existen 130.000 viviendas vacías.

En Canarias, según datos del VII Informe FOESSA, el 33% de la población está afectada por factores de exclusión residencial y casi 60.000 personas viven bajo el umbral de la pobreza.

Sólo el 26.3% de la población canaria está plenamente integrada en la sociedad.

La carencia de hogar es una de las manifestaciones más extremas de la pobreza ya que va más allá de dormir en la calle. Carecer de hogar es también vivir en viviendas inseguras e inadecuadas, carecer de suministros básicos en el hogar y vivir temporalmente en albergues o en recursos alojativos.

La desigualdad en Canarias se está acercando de forma sistemática a los límites de la desigualdad más elevada de los países desarrollados. Canarias tiene un índice de desigualdad ligeramente superior al de la media española.

En Cáritas constatamos diariamente que la supuesta mejora de la economía de la que se hacen eco nuestros gobernantes en los últimos meses, no repercute en la calidad de vida de las personas que acompañamos, lo que nos indica la necesidad de un replanteamiento en profundidad del sistema económico que impera.

En el primer semestre del 2015, fueron atendidas en toda la diócesis 1.019 personas en situación de sin hogar, siendo 418 personas las atendidas desde el Área de Personas en Situación de Sin Hogar de Cáritas (incluidos los proyectos arciprestales de Ceinso y Caipsho).

¿Encontrarse “sin techo” es lo mismo que vivir sin hogar? No. Aún siendo un factor constitutivo del hogar, un techo no es suficiente. El hogar supone la suma del espacio físico (vivienda) más las posibilidades de vivir de manera integral el propio ser (relaciones, sentido vital, ejercicio y acceso a derechos).

Naciones Unidas nos dice que el derecho a vivir en un hogar conlleva:

  • La seguridad en una ocupación continuada y pacífica de la vivienda, sin la amenaza de su posible pérdida.
  • El acceso garantizado a suministros y el correlativo soporte de sus gastos.
  • La accesibilidad física al edificio o casa y su entorno (educación, ocio, salud – atención primaria, hospitales- transporte etc.)
  • La habitabilidad legal y emocional del espacio.
  • El acceso a la cultura y al ocio (a nivel personal, grupal y de comunidad).

Al hablar de hogar queremos hablar de identidad, de crecimiento, de espacios para compartir, de derechos, de conversaciones sin límites de horarios, de recuperar el calor de la compañía, la solidaridad, el grupo, la calle, los vecinos… la comunidad. En palabras de John Dryden, “el hogar debe ser el refugio sagrado de la vida”.

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