Manifiesto de Cáritas Diocesana de Canarias por el Día del Voluntariado

Como cada año, conmemoramos el Día del Voluntariado por la importancia que constituye para nuestra comunidad la labor que realizan las personas que se sienten llamadas a trabajar desde el servicio y la caridad. Ellos son la base y cimiento de Cáritas y representan gratuidad, generosidad, entrega y voluntad constante por transformar las situaciones de exclusión en realidades de comunidad y amor para todos/as.

 

Se conforma así en Cáritas un espacio de encuentro del voluntariado, un espacio para personas inquietas y comprometidas en la búsqueda constante de la justicia y la equidad.

El voluntariado de Cáritas está siempre al lado de las personas más débiles, olvidadas y excluidas. Está presente en forma de comunidad que trabaja unida, que acompaña.

Y acompañar significa estar al lado de la gente, caminar a su lado hacia el mismo destino, dar apoyo, implicarse en un proceso con compromiso, vigilando siempre los límites del acompañante y del acompañado. El voluntariado, como recuerda Sebastián Mora, acompaña desde tres valores:

 

  • El valor de la proximidad. Tiene la posibilidad de aproximarse a personas y contextos que creían inexistentes, presencia, sabe practicar la solidaridad en su vida cotidiana y no sólo en momentos excepcionales.
  • El valor del abrazo humano. Dar paso a ese abrazo humano supone sentir y dejarse afectar por el otro, descubriendo una persona con su dignidad a pesar de las dificultades.
  • El valor del encuentro. Las personas voluntarias están llamadas a generar lugares desde la permanencia, desde el encuentro paciente, estable, gratuito.

 

Esta solidaridad auténtica cuestiona críticamente la realidad, transforma conciencias y estructuras, es coherente en todas las facetas de su vida, e integra activamente a los pobres y marginados en la promoción de su persona. Es imposible cambiar el mundo sin cambiar nuestra vida; y el mundo, aunque sea el de una sola persona, lo cambiamos cuando hacemos nuestras las necesidades ajenas e intentamos cubrirlas como si fueran propias. Y así lo viven los voluntarios y voluntarias de Cáritas. Son sensibles con lo social y viven la caridad como algo inseparable de la justicia y la lucha de los derechos humanos.

El voluntariado es, además, una posibilidad para aportar a nuestro mundo excluyente la utopía de la inclusión radical vivida en lo cotidiano. Representan un papel significativo en nuestra sociedad y más que revelador en este contexto de pérdida de derechos sociales pues el voluntariado tiene la capacidad y la oportunidad de “narrar lo invisible” a los ojos de la sociedad  y actuar en pro de la mejora de nuestra realidad más cercana.

Más de un millar

Este compromiso crece cada día y lo constatamos en el número de voluntarios que forman parte del corazón de Cáritas. En el último año, 1.282 personas voluntarias, con su esfuerzo y gratuidad, atendieron directamente a 14.531 personas, personas que junto a sus familias conforman al menos 34.399 personas, y que sin la labor desinteresada de estas personas no podrían haber sido acompañadas. Se van sumando esfuerzos y, en sólo tres años, 259 nuevas personas voluntarias han integrado los diferentes proyectos que desarrollamos todos y todas para la promoción y dignidad de las personas que viven mayores situaciones de vulnerabilidad.

Espacios de encuentro, respuestas alternativas a las realidades de las personas atendidas, promoción personal y sociolaboral de personas con dificultades de acceso a un empleo, crecimiento personal y social de personas sin hogar, acción integral con familias que padecen situaciones de vulnerabilidad y exclusión social apoyándolas en la atención a personas dependientes y desarrollando sus capacidades, promoción y apoyo de procesos de rehabilitación y de mejora de calidad de vida de personas con problemas de adicción al alcohol, acompañamiento a personas migrantes que viven situaciones de injusticia, explotación y emergencia… En definitiva, lo que se ha logrado gracias al compromiso de las personas voluntarias es “salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos” .

Por todo ello, este día de celebración es día de invitación a la alegría, por la labor y dedicación personal de todas las personas voluntarias. Gracias de corazón.

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