La crisis es del modelo social. Un modelo insostenible. Los movimientos populares son la alternativa

Cada persona milita o participa o vota a la organización política o sindical  más afín a sus prioridades, a lo que quiere de esta sociedad de la que forma parte.

No obstante, todos o casi todos los partidos y los gobiernos que salgan de las urnas se verán condicionados por un contexto socioeconómico y global que les supera.

¿Cuál es el problema? Sencillo, el actual modelo socio-económico que tantas desigualdades genera no se sostiene, como afirma el Papa Francisco, dirigiéndose a los Movimientos populares en Bolivia el día 10 de julio de este año 2015.

La alternativa será una propuesta permanentemente explicada y urgida a cualquier partido político, coalición de gobierno, sindicato o agrupación social. La fuerza de los Movimientos populares a nivel de barrios, arciprestazgos, parroquias, ciudades, villas o pueblos puede hacer girar a cualquier perspectiva política o económica. Esa es la alternativa.

Para ello una plataforma representativa convocará a todos los espacios comunitarios: asociaciones de vecinos, centros culturales, deportivos y de ocio, AMPA de Colegios, comunidades de vecinos, cualquier grupo con sensibilidad social  abierto al diálogo, unidos y coordinados.

Una condición muy seria es que haya acuerdos en puntos esenciales: parados, personas sin recursos; personas desestructuradas, incurables por sus dependencias, incapaces ya de coger las riendas de su vida; excluidos, descartados y marginados.

El ídolo que nos destruye

“…Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina a la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común, la hermana y madre tierra…Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas… ¡no se achiquen!» (Papa Francisco).

Ustedes viven cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana…. Ustedes trabajan muchas veces en lo pequeño, en lo cercano, en la realidad injusta que se les impuso y a la que no se resignan, oponiendo una resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata…

El papa nos marca tres grandes tareas:

1ª tarea: La economía al servicio de los Pueblos

Digamos no a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye…

El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos…

2ª tarea: Unir nuestros pueblos en el camino de la paz y la justicia en el ejercicio de su soberanía

Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quieren que su cultura, su idioma, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean respetados…

Digamos no a las viejas y nuevas formas de colonialismo.

Digamos sí al encuentro entre pueblos y culturas.

3ª tarea: Defender la Madre Tierra, la casa común

La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente cómo se suceden una tras otras las cumbres internacionales sin ningún resultado importante…

Los canarios tenemos “memoria”…

En los albores de la Democracia trabajamos “La Fe y el cambio sociopolítico”. El Estudio Socio-Pastoral no quedó en estadísticas. La Iglesia facilitó un clima que nos aglutinaba.

«Canarias, proyecto solidario» era el título de la ponencia del Colectivo  Achamán, que coordinaba grupos, catecumenados y movimientos de acción católica. La Asamblea Diocesana del Estudio Socio Pastoral en Mayo de 1975 se celebró a pesar de la prohibición por el Gobierno Civil. Era la puesta en común de un trabajo previo muy participativo. Todas las parroquias contaban con grupos de análisis, reflexión y compromiso de actuar desde la dimensión creyente (la dimensión social de la Fe) y fortalecer la experiencia de Iglesia como comunión de comunidades con una fuerte incidencia solidaria, pacífica y pública.

El Achamán murió a finales de los 90 porque acabó su cometido como espacio coyuntural de participación política en momentos en que era “un delito” hasta reunirse y atentar al “orden” establecido y los principios fundamentales del Movimiento. La Iglesia compartió sus espacios y locales con la cobertura de  libertad otorgada por El Concordato, la Santa Sede (Vaticano) y los acuerdos de la Conferencia Episcopal Española con el Estado, bajo el principio teológico de Santo Tomás de Aquino: “En la necesidad los bienes son comunes”.

Consideró prioritario que el sueño de vivir el poder como servicio avanzara desde los barrios a los municipios, desde los Cabildos hasta el Gobierno y las Cortes (Congreso y Senado). Esa fue su contribución socio-política para  que el pueblo fuera protagonista.

La gente se fue encuadrando y militando en los partidos políticos, los sindicatos y las asociaciones que ya estaban consolidadas y “legalizadas”…

A la muerte del Colectivo Achamán contribuyó la radicalización de algunos sectores y un sector del clero, que reubicó su vocación en el compromiso social, educativo, profesional y político…

El Sínodo del 92 aglutinó el espíritu de la renovación eclesial. La  Iglesia se centró en su misión más específica: crear la Comunidad y animar la libre participación en el compromiso familiar, social, político y eclesial en sus tres grandes ministerios: Palabra, Celebración y Caridad. Potenciar, pues, la Iglesia de la Comunión y la corresponsabilidad adulta. Todas las Constituciones sinodales dan fe ello.

El monte no ha sido todo orégano. El desencanto, el cansancio, las decepciones y las frustraciones han provocado la vuelta a los cuarteles de invierno. Han adormecido el entusiasmo y la pasión evangelizadora.

Es hora de despertar

El Papa Francisco nos va devolviendo la alegría del evangelio y la salida a las periferias desde la identidad con el maestro, que seguimos.

Este mensaje a los movimientos populares en Bolivia es una atrevida recuperación de los brotes nuevos de un árbol derribado por los huracanes involucionistas que no entendían  al Jesús liberador, salvador.

El poder mediático manejado por intereses del capitalismo salvaje se ocupó de bloquear una teología desde la vida y para la vida. Algunos documentos de la Santa Sede, preocupados por el diálogo con el marxismo precisan aspectos cristológicos y matices ortodoxos que permitieron poner en duda la validez de una teología vivida desde los pobres, la llamada Teología de la Liberación. Esto dio el suficiente pretexto para poner en guardia a sectores más tímidos, integristas y más asustados por la praxis comunista que por la fidelidad al Evangelio. Alentados por otros intereses políticos, desintegraron pequeñas comunidades de base, populares y valientes frente a muchos abusos de una sociedad injusta. Esta situación de aburguesamiento retardó el cambio que ahora la Iglesia pretende recuperar. El Papa lo define como alternativa al sistema injusto dominante. Hacemos nuestras una vez más las tareas que ahora nos recuerda el Papa Francisco.

Nuestro Plan Diocesano 2015-2020 describe una hoja de ruta en esta línea de experiencia personal de encuentro con el Señor en un contexto también comunitario y misionero, con la prioridad de ir a las periferias.

Nuestra Iglesia Diocesana ha de mantener la memoria histórica para aprender, avanzar y ser fiel a los signos de los tiempos, asumiendo sus sombras, pero guiándose por sus luces, que son dones del Espíritu Santo.

Seguimos convencidos de que es posible Canarias como proyecto solidario.

Los planteamientos del I Plan Estratégico de Cáritas Diocesana de Canarias pueden ser una plataforma que aglutine otra vez a grupos, comunidades, movimientos, etc., manteniendo su identidad, pero desarrollando su visión y los valores que inspiran todos los objetivos del Plan Estratégico en el marco del Plan Diocesano. Sería una forma de concretarlos en acciones transformadoras hacia un modelo sociopolítico más justo, que entre todos, unidos y coordinados, estamos comprometidos a ir logrando.

 

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